Las palabras curan

Si septiembre cuesta, toca cambiar

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Pues ya estamos aquí, de vuelta a la cruda realidad. Estos días todo el mundo en un momento u otro comenta lo duro que es volver al trabajo, a las obligaciones, a los horarios, a las rutinas, etc., aunque es sólo un decir, porque para muchas personas el encuadre que ofrece la vida de “invierno” es un relax. Les proporciona orden y continuidad, no tienen que preocuparse en pensar, planificar, decidir, improvisar, etc., todo está pautado.

Permitámonos un par de días de queja, máximo tres. La queja es tan tóxica que no nos hacemos ningún favor a nosotros mismos ni a los que están cerca. Así que fuera quejas y demos la bienvenida a la vida normal, de nuevo.

Como veis estoy muy positiva. Los que me seguís sabéis que soy una defensora convencida de la capacidad de recuperación de los seres humanos y de su bondad intrínseca. Así que a los que estáis sufriendo porque el verano ha sido un desastre, han ocurrido en vuestra vida cosas feas y os sentís tristes y sin ánimos, pensad que la opción de buscar ayuda profesional es muy adecuada para evolucionar, mejorar y resolver eso que se ha puesto de manifiesto, que ha aflorado durante el verano y ya no podéis desoír y desatender por más tiempo o el malestar va a ir “in crescendo” hasta agotar la resistencia.

Si al leer estas líneas te sientes identificado/a seguro que habrás intentado resolver de diferentes maneras aquello que te perturba. No es fácil ir resolviendo aquello que lleva mucho tiempo instalado en nosotros. Si se resiste y te hace sufrir, piensa que quizás necesite un enfoque profesional.

Mi sugerencia es que hagas frente a lo que te está ocurriendo. El precio que se paga por no querer reconocer, y no enfrentar lo que sientes, es muy caro. Muy, muy caro. Se puede hacer muy duro el regreso a la vida común, si la vida que nos espera no nos gusta, si detestamos nuestro trabajo, si odiamos a nuestra pareja, si nos odiamos a nosotros mismos, si no soportamos ni a familia ni a amigos, si estamos siempre enfadados y de mal humor, si no podemos con el estrés y la ansiedad, si la tristeza nos aplasta.

No puede ser, esto no es vida. Esto no es vivir bien. Aprovecha la resaca vacacional y el inicio de un nuevo ciclo, para hacer cambios. ¿No te gustaría levantarte con la cabeza fresca y con energía?

 

admin_salomeSi septiembre cuesta, toca cambiar

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